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  • Foto del escritorJorge Cela

Badlands 2022 / Crónica de Jorge Cela.

Ultraciclismo, una palabra que suena moderna, pero desde hace más de un siglo, existe gente que se dedica a recorrer ingentes cantidades de km sobre una bicicleta sin parar apenas…


Este año, y “engañado” por un amigo, me animé a participar en Badlands. Badlands nació en 2019 como una prueba de ultradistancia autosuficiente, considerada, la prueba de este tipo más “extrema” de Europa, y que recorre el sureste de España, abarcando los desiertos de Gorafe y Tabernas, atravesando las montañas del Parque Nacional de Sierra Nevada y recorriendo la costa sur pasando por Cabo de Gata y Almería.

Perfil y mapa Badlands
Recorrido Badlands 2021

Los números:

780km 16.000 metros de desnivel Tiempo límite: 132 horas

Y así comienza todo... Llegué con un día de antelación a Granada para acudir al briefing, donde además de recoger diversos packs de merchandising, tuvimos una charla de media hora con los organizadores donde nos comentaron, información sobre el recorrido, consejos sobre sitios para dormir y “repostar” además de intercambiar opiniones con veteranos en este tipo de prueba.

Una vez finiquitado este trámite, me dispongo a cenar y descansar.



Aquí una fotillo de mi compañera durante esta aventura.

Domingo: La salida tendría lugar desde el Palacio de Congresos de Granada a las 8:00 am.

Alrededor de unos 300 participantes comenzamos la prueba, y si no me equivoco, únicamente completamos en tiempo la prueba 200.

Hasta un plato de pasta mal cocida sabe a gloria en estas condiciones.




La salida en pelotón neutralizada durante los primeros 4/5km, encarando la subida hacia la Alhambra, y a partir de aquí, primera trampa, nos regalan en los primeros 20km más de 1000m de desnivel acumulado, con repechos durísimos (y donde descubro que el desarrollo que llevo no es el más adecuado para esta orografía...).

Seguimos sufriendo, sube-bajas continuos durante los primeros 60/70 km hasta llegar a La Peza (famosa estos días por la rave de fin de año) donde paramos a refrescarnos; seguimos y tras un pequeño puerto llegamos a una zona más rodadora que nos llevaría hasta el pueblo de Gorafe (km 135), donde casi sufriendo un golpe de calor llegamos al bar del pueblo, donde comemos, bebemos y descansamos un rato antes de afrontar la primera parte del desierto de Gorafe.


Terreno difícil entrando en el desierto de Gorafe, lo que provoca que no cumpla con mi objetivo de km y decido parar a dormir en Dehesas de Guadix (km 161). Busco resguardo, y acabo encontrando unos soportales de un bar con cajas de Estrella Galicia (siempre es buena señal), colchoneta, funda vivac y a dormir. Lunes: Suena el despertador a las 4:45 am, recogemos y reanudamos marcha. Llego para desayunar tranquilamente a Hinojares (km 200) y comienza lo verdaderamente duro del día, tocan unos 60/70km de desierto, aprieta el calor (42 ºC en algunos momentos)

Con la mano destrozada al llegar a Gor, gracias al Ibuprofeno pude seguir.

Terreno que alterna arena con zonas muy rotas, donde avanzar en ocasiones se volvía en una penitencia, sin dudarlo de lo más duro que he sufrido en mi vida. Consigo finalizar este tramo, y cometo el error de retroceder de nuevo a Gorafe a comer algo y beber. Digo error porque resulta que todo estaba cerrado en el pueblo...menos mal que un vecino me salva la vida dándome cobijo y agua fría... Sigo arrastrándome con la bicicleta hasta llegar a Gor (270), no sin antes tropezar con una rama enterrada en la arena que hace que salga volando hacía delante, caída muy fea que por suerte solo me deja la mano derecha machacada y dolorida...

Con la mano destrozada al llegar a Gor, gracias al Ibuprofeno pude seguir.

Físicamente fundido, y lo peor, mentalmente destrozado, sin ganas de seguir, decido dormir esa noche en hotel, cenar de plato, darme un baño y descansar unas horas extra, ya que lo siguiente que tocaba, era la subida más dura y larga de toda la prueba; La subida al observatorio de Calar Alto, 80km de subida casi ininterrumpida...







Martes:

Aquí el chiringuito espacial de Elon Musk.

Otro día más, el despertador suena muy pronto, reanudo marcha en plena noche, toca poner luces y frontal. Las piernas no funcionan y los primeros km de subida se me hacen muy duros, pero a base de maldecir y pedalear van cayendo los km en la más absoluta oscuridad, viendo estrellas fugaces, el trenecito de satélites de SpaceLink y algún animal salvaje...


Pero por arte de magia (o los geles de cafeína) las piernas comienzan a responder, la subida es larga pero tendida, y lo que calculaba que me llevaría unas 10 horas lo despacho en menos 7, así que, una vez coronamos, afronto la bajada hacia el pueblo de Gérgal.


Incumpliendo la gran mayoría de normas de tráfico durante la bajada, llegamos a Gérgal donde toca parada para comer y refrescarse.


Durante esta parada coincido con un trío de valencianos, y tras hermanarnos con unas cervezas, decidimos atravesar juntos el desierto de Tabernas juntos y compartir hostal allí. Esperamos a que baje un poco el sol (otra vez unos 40 grados sobre nosotros) y comenzamos la travesía por las ramblas que nos llevarían hasta el pueblo Tabernas (km 425). Este tramo no tenía mucho desnivel, pero muchos km de arena hacen que rodar sea muy difícil y hace que los últimos 10/12km se alarguen demasiado al tener que empujar y cambiar de trazada constantemente para no hundirte y caer. Llegamos a Tabernas con el atardecer, ducha, cena y a cama, que mañana tocaba el día "fácil".


Miércoles: Puse "fácil" entre comillas porque entre Tabernas y Almería nos esperaban unos 150km con apenas 1500m de desnivel, lo cual me hacía pensar que tendría un día de rodar rápido; no podría estar más equivocado.

Comenzamos subiendo la Sierra del Alhamillo, 20/30km de subida tendida, los supero sin problema y bajamos hasta Níjar donde toca desayunar.

Desde ahí tocaba alcanzar la Isleta del Moro y tocar casi el agua a través de campos e invernaderos, pero lo que yo pensaba que serían pistas fáciles para rodar, resultaron ser toboganes interminables, con bajadas fuertes y repechos duros que no dejaban rodar con consistencia.

Por fin vemos el mar...

Tras llegar a la costa, continuamos hasta el Cabo de Gata, requisito previo al tramo de las playas, pero de repente… zasca, de la nada, nos encontramos subidas

donde lo más suave eran tramos del 10% con el sol en lo más alto...sufriendo de nuevo llegamos a las playas donde paro a comer algo rápido en un chiringuito (donde me timan por unos calamares a la plancha malísimos) Desde aquí tocó atravesar 30 km horribles, mezclando arena y gravilla, en resumen, un tramo infinito de arena típico de CX, haciendo que llegar a Almería se convirtiese en un buen suplicio, tocó hacer parada técnica para hidratarse, revisar cambio y pastillas de freno en una tienda de bicis de Almería. Abandonamos la ciudad de Almería, y aquí quiero hacer un inciso, porque la salida de Almería, y la llamada "Subida de los Pedrolos", es sin duda alguna la cosa más dura y asquerosa que he realizado jamás encima de una bici. Este tramo consistía en una subida no ciclable con una pendiente durísima, llena de PEDROLOS, donde se hacía difícil incluso caminar, además con el hándicap de estar ya en plena noche; más de hora y media empujando la bici mientras maldecía todo el santoral y antepasados habidos y por haber... Tras esta penitencia, llegada al pueblo de Énix, donde me encontré con todos los bares cerrados...así que tocó dormir en un parque infantil y cenar barritas de muesli. Jueves: Ya se empieza a vislumbrar la llegada; objetivo del día, llegar lo más lejos posible, en principio me marco como objetivo llegar a Darrícal (km 701), así que emprendemos la marcha, subiendo con calma y a buen ritmo hasta llegar a Instinción (km 655) donde paramos a desayunar.


Encaro con el estómago lleno esos 50km que me separan de Darrícal con optimismo hasta que comienzo a sentir nauseas, sueño, mareos...otra vez a punto del golpe de calor llego al pueblo de El Fondón, donde a base de aquarius consigo recuperar.


Llego a Darrícal antes de lo previsto así que me tiro a descansar del sol una media hora antes de afrontar la subida llamada "El Muro"...que hace honor a su nombre...desde aquí hasta Trévelez hay unos 50km y 2200m de desnivel, así que me lo tomo con calma y resignación ya que como de costumbre, los rampones son la tónica habitual.

Llego al pueblo de Cádiar sobre las 20:30, así que paro en un supermercado a coger provisiones/desayuno y a cenar algo, dando la casualidad que donde paro a cenar tienen habitaciones…así que en vez de intentar llegar a Capileira de madrugada, decido descansar como Dios manda para llegar a meta por la mañana temprano y gestionar mejor el regreso a Granada. Viernes: Dicho y hecho, nos levantamos con calma a las 5 de la mañana y emprendemos con tranquilidad las fuertes subidas hasta Trévelez (famoso por sus jamones), paro a beber algo en una cafetería y comer un par de barritas. Prosigo hasta Capileira, afrontamos los últimos 30km con una sonrisa en la cara, únicamente me encuentro un par de rampones y un tramo de echarse la bici al hombro, pero el resto, rodador y cómodo, dejando para los últimos 3 km una bajada de asfalto suave y deliciosa. Y por fin llegamos a Capileira .

Medalla de Finisher

Se me olvidan muchos detalles y anécdotas que me siguen llegando a la cabeza como flashes.

Tardé un mes y pico en dejar de sentir dolor en las manos, y más de dos meses en recuperar la sensibilidad de los dedos de los pies.


Sin duda alguna, ha sido lo más duro, estúpido y sufrido que he hecho en mi vida...Pero, aun así, uno de los recuerdos más bonitos que me llevaré a la tumba. Jorge Cela.


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